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Notas de Prensa
17.03.14 17:07 Antigüedad 4 meses

Palabras de James Carter, expresidente de Estados Unidos de América el viernes 14 de marzo de 2014, en el acto de reconocimiento organizado por el Tribunal Electoral de Panamá, en el Auditorio.

Categoría: Notas de Prensa, Discursos

Por: James Carter

James Carter: El concepto general de los derechos humanos es uno que hace el Tribunal Electoral de Panamá y el Instituto Interamericano de los Derechos Humanos también. 

 

Como mencioné esta mañana, veo incongruencia entre los principios y los derechos humanos y las enseñanzas de mi  religión y de todas las grandes religiones del mundo, que es  un compromiso con la paz y con la justicia, con la humildad, estado del cual  no estoy totalmente  libre esta noche, y para aliviar la justicia y al amor humanos.

 

Cuando yo era niño, yo vivía en una comunidad donde había discriminación racial, mi familia se encontraba rodeada de familias discriminadas, todos mis compañeros de trabajo eran negros, y la gente  también, yo trabajaba en los campos, eran negros, y lo básico de mis relaciones con otros  seres humanos me lo enseñaron mujeres afroamericanas.  Cuando me hice gobernador como dijo el magistrado Pinilla, yo estaba preparado para llevar al estado de Georgia a un punto donde ningún niño  fuera privado de sus derechos humanos básicos de la vida, y cuando fui presidente,  me propuse que el fundamento de mi política exterior, serían los derechos humanos. 

 

En este hemisferio, mis dos desafíos, los asesores de <st1:PersonName w:st="on" ProductID="la Casa Blanca"><st1:PersonName w:st="on" ProductID="la Casa">la Casa</st1:PersonName> Blanca</st1:PersonName> habían sido socios con los dictadores de América Latina.  Esta mañana mencioné los países, algunos de ellos, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y otros, todos privados de la democracia.  Yo pensé, esto no está bien, derechos humanos, y a partir de este concepto de los derechos humanos, y entre los pueblos exigieron los cambios hacia la democracia, y ahora, todos los países de este hemisferio, con la excepción de Cuba, es democracia.  Cada uno con una democracia de su tiempo. 

 

Había un alejamiento de la justicia y la equidad en el tratado del canal de Panamá que había sido negociado en los inicios de la república en 1903, setenta años atrás de que lo pudiéramos cambiar y yo decidí corregir ese error, de  parte de mi país.   Y en última instancia trabajando con un buen socio y amigo, muy buen compañero Omar Torrijos pudimos preparar dos tratados, firmados en Washington, y fueron implementados cuando llegué de visita a Panamá.  Cuando salí, estaba un poco mal para hablar al pueblo panameño,  había más de 200 mil personas que jamás había visto en mi vida, mi corazón se llenó de agradecimiento y sentí en ese momento que yo era parte de la familia panameña.

 

De modo que este país siempre ha sido algo especial para mí, como parte integral de mi vida.  Pinilla dijo que yo no he venido en veinte años, es que no he sentido la necesidad de venir, porque el Pacto Ético ha sido aceptado por todos los candidatos, Con este Tribunal, sentí que las elecciones serían rectas y justas sin mi presencia, y me sigue pareciendo así.  Es muy especial para mí haber ganado muchas amistades personales.  Este año cumpliré muchos años, mi esposa y yo hemos estado casados  68 años, tenemos una familia muy numerosa.  La familia de Gabriel Lewis Galindo nos ha dado la bienvenida en tres ocasiones, hemos traído a la familia acá a pasar una semana de vacaciones.  Esto me ha ayudado a entender el compromiso del pueblo panameño, a todos los niveles sociales y económicos con los principios de los derechos humanos, de la libertad,  de la justicia y la paz

 

De modo que realmente me encuentro abrumado por el agradecimiento, y espero que con un grado apropiado de orgullo, por haber recibido estas dos expresiones de aprecio, de organizaciones ambas comprometidas con los derechos humanos.  Estoy muy  agradecido también  con todos ustedes por haber venido esta noche para verme.  Espero regresar en un futuro para visitar una de las mejores naciones que he conocido, no particularmente en tamaño, sino en su compromiso con  los estándares éticos y morales.