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Notas de Prensa
21.03.13 14:11 Antigüedad 5 meses

Discurso del magistrado Eduardo Valdés Escoffery en el lanzamiento del Concurso Nacional de Oratoria 2013.

Categoría: Notas de Prensa, Discursos

Por: magistrado Eduardo Valdés Escoffery

LANZAMIENTO DEL CONCURSO DE ORATORIA 2013

“El papel de la juventud en la democracia:

legitimidad, eficacia y participación”

 

Mensaje del Magistrado

Eduardo Valdés Escoffery

en nombre del Tribunal Electoral

 

Estamos en familia,  en un ambiente bastante informal, señora ministra, Lucy Molinar, Jorge, Jason, colegas magistrados, distinguidos invitados, medios de comunicación, miembros del cuerpo diplomático que nos acompañan.

Hemos querido plantear aquí la filosofía que nos trae a este tema: El papel de la juventud en la democracia: legitimidad, eficacia y participación activa.

Hace aproximadamente cuatro  meses, y precisamente el mismo día de la gran final del Concurso de Oratoria el año pasado, contactamos a Jorge Nicolau para proponerle que para este año pre-electoral 2013, el tema del concurso fuese dirigido a nuestra juventud que estaba demostrando apatía por participar en los procesos electorales, y que eso era muy preocupante para nuestro sistema democrático. Su respuesta fue de inmediato positiva, y como buen ejecutivo, a principios de año se reunió con el pleno del Tribunal y nos confirmó que el tema sería, en efecto, el de la juventud, y que había que ponerse a trabajar para poder hacer el lanzamiento que hoy estamos concretando.

Su equipo dirigido por Roberto Mendoza no perdió tiempo y en pocas semanas había producido el material necesario que serviría de base para sustentar el convenio que el Tribunal suscribió con C&W. Y como  si fuese poco, este año el concurso ampliaría su cobertura a los más de 700 mil estudiantes de nuestro sistema escolar, público y particular.

Hay que reconocer, por lo tanto, la responsabilidad social de Cable & Wireless y de Jorge como Vicepresidente Ejecutivo y Gerente General, que han hecho posible este importantísimo evento.

Además, debemos reconocer el apoyo del ministro Frank De Lima, cuando se le planteó la necesidad de una partida extraordinaria a nuestro presupuesto para cubrir el aporte del Tribunal Electoral a este concurso tan vital para nuestra democracia. El ministro Roberto Henriquez y el mismo Presidente de la República se sumaron con entusiasmo a fin de acelerar los procedimientos necesarios para que los recursos fueran aprobados sin dilación.

Pensando en el mensaje que debía dar el Tribunal a los muchachos y muchachas interesados en concursar este año, he recurrido a extractos de una charla que le di a la Asociación de exbecarios Fullbright de Panamá y que servirán de marco de referencia para la reflexión que deben hacer frente al tema que se les ha planteado.

Dije en esa ocasión:

“¿Qué nos está sucediendo como sociedad?

¿Por qué a la mayoría no le importa si hay más o menos equidad y transparencia en una contienda electoral,  a pesar de que hay grupos organizados de la sociedad civil a quienes sí  les importa y lo han venido demostrando cada cinco años al trabajar en cada proceso de reforma, lo que nos ha valido para ser el punto de referencia en el continente?.

¡Resulta paradójico! Es una contradicción aparente, pero no sabemos explicarla, como se explica la paradoja del por qué un camino más largo puede resultar más corto; o por qué somos esclavos de la libertad; o por qué, al pedir tolerancia, decimos que lo único que no se puede tolerar es la intolerancia.

Las reglas para elegir nuestras autoridades que son producto del sufragio popular, parece que no son consideradas vitales para la calidad de nuestra democracia.

¿Estamos desencantados de la política?

¿Es que alguna vez estuvimos encantados con ella?

¿Ya no creemos en los políticos, ni en sus partidos?

¿Por qué Panamá no puede tener acciones afirmativas como las tienen la mayoría de los países latinoamericanos (Costa Rica, para no ir muy lejos), para asegurar que más mujeres lleguen al Órgano Legislativo?

¿Qué es lo que está pasando en nuestra sociedad en pleno siglo XXI, donde ya se habla de la Singularidad y que la Inteligencia Artificial estará disponible en unos 30 años para prolongar nuestra existencia más allá de límites imaginables?

¿Tenemos una sociedad tan machista y atrasada?

México, que popularizó en su cine el machismo, ya tiene cuotas afirmativas por género.

¿Por qué los jóvenes entre 18 y 25 años están perdiendo el interés en ejercer su sagrado derecho al sufragio y prefieren abstenerse de votar para seguir, en  ese domingo de elecciones, con su rutina dominical de desconectarse o conectarse  a sus redes sociales? En efecto, ese grupo de jóvenes menores de 26 años disminuyó su participación en las pasadas elecciones, al bajar 9.4 puntos porcentuales; de 76.7% en el <st1:metricconverter w:st="on" ProductID="2004 a">2004 a</st1:metricconverter> 67.3% en el 2009. Esto se tradujo en que 51 mil jóvenes, que habían votado en el 2004, no lo hicieran en el 2009.

Y esto no ocurre solamente en Panamá, en donde la mitad de los electores están inscritos en partidos políticos. La mayoría de los países latinoamericanos que no tienen el voto obligatorio con sanciones para el que no vota, presenta síntomas similares en ese grupo de edades.

En Chile, por ejemplo, un país donde se lee mucho y sus ciudadanos tienen un reconocido nivel de cultura, arriba del promedio del continente, la mayoría de los jóvenes no quería ejercer su opción de inscribirse en el registro electoral cuando obtenían su cédula de identidad personal, porque quedan obligados a votar en cada elección, so pena de ser sancionados. Y así es como el padrón electoral chileno no iba creciendo a la par de la población, con las lógicas consecuencias que ello implicaba; hasta que, finalmente, en enero del año pasado se logró el consenso político en el Congreso para hacer automática la inscripción en el registro electoral de todo joven al momento de tramitar su cédula de identidad por primera vez, quedando de esa manera obligado a votar.

Estuve hace unos meses en El Salvador en una misión de asistencia técnica con la ONU, y allá, al igual que en Honduras y Guatemala, el problema de la juventud es con creces mucho más serio que el de Panamá. Pero, eso no es para que nos desconectemos, sino todo lo contrario, para que reaccionemos y analicemos qué es lo que debemos hacer para no llegar a esa situación; es decir, qué medicina preventiva podemos aplicar?

El fenómeno de las “maras” que afecta a esos tres países hermanos y vecinos, es más complicado de lo que uno se imagina. Las maras reclutan jóvenes y les dan, como parte de los beneficios de ser miembros, un sistema de seguridad social para él y su familia, el cual las maras pagan y mantienen con la renta que cobran por la protección que imponen en las áreas que dominan. El gobierno de El Salvador ha logrado negociar una tregua con las maras, y a ese proceso de negociación, se han acreditado observadores de las maras de Honduras y Guatemala. Todo esto ocurre mientras recientemente, el gobierno federal de los EUA ha reconocido a la Mara Salvatrucha como una organización terrorista.

Entonces, analicemos lo que en nuestra política panameña está ocurriendo porque detrás de todo síntoma hay una causa, y no tenemos conciencia de cuáles son las causas que explican lo que nos está sucediendo.

En mi opinión, el problema no son los candidatos, ni los partidos que postulan para llegar a ejercer el control político del país, cada cinco años.

Ellos a su vez, son síntomas de causas que desconocemos o por lo menos, no estamos conscientes de ellas.

¿Por qué ciertos candidatos que parecen tener mejores cualidades que otros para ser electos, no logran el respaldo popular suficiente?

Antes se hablaba que los candidatos debían tener “carisma”, lo que compensaba todos los defectos que les achacaban, ya fuese como políticos o como personas.

Los grandes líderes de nuestra política partidista del siglo XX como Belisario Porras y Arnulfo Arias, tenían un “carisma” que superaba toda lógica. Eran seguidos casi a ciegas, a pesar de todas las críticas de que eran objeto.

En la última elección en Costa Rica, un candidato a Presidente, que fue un prominente ministro del gobierno anterior, hizo campaña abierta pidiendo el voto a la ciudadanía, declarándose ser “el menos malo de los candidatos”. De nada le sirvió esa campaña.

¿Será que entendemos por democracia, salir a votar cada cinco años, siempre que tengamos la confianza de que podremos votar en libertad y nuestro voto será escrutado honradamente? Pero, nuestro problema es que demasiados jóvenes no salieron a votar en el 2009.

Tener elecciones libres, honradas y eficaces, es solamente el punto de partida de todo sistema democrático. Es la base de la legitimidad del candidato electo, pero lo verdaderamente complejo viene cuando asumen el ejercicio del poder.

Después que se logra superar esa etapa inicial, como se ha logrado en Panamá desde la Invasión, considero necesario y conveniente meditar sobre las interrogantes planteadas. No quiero pensar que nos hemos dormido sobre los laureles de una democracia procesal o electoral.

Necesitamos pensar, porque ya no pensamos, y mucho menos sobre problemas que consideramos complejos, que no están a nuestro alcance y que no nos competen. Cada uno trata de sobrevivir lo mejor que puede, a su manera, casi que de manera egoísta, de espaldas al bien común.”

Los jóvenes que quieran participar en este Concurso de Oratoria deberán cumplir con un proceso de reflexión profunda sobre lo que pasa en nuestra sociedad y en la democracia, de las cuales ellos son parte integral y que no pueden ignorar, simplemente no participando y queriendo vivir al margen de la decisión más importante que se toma en el país cada cinco años, cuando debemos elegir a nuestras autoridades nacionales y locales.

Queremos su perspectiva como jóvenes y queremos sus propuestas de soluciones como jóvenes, porque… ¿quiénes mejor que ellos pueden motivar a otros jóvenes a participar activamente?.

Que le digan a los políticos y partidos qué es lo que tienen que hacer o dejar de hacer para lograr una mayor integración de los jóvenes en las elecciones, dado que ellos son los que eventualmente tendrán las riendas de los diferentes sectores de la economía nacional.

Los jóvenes son la generación del relevo y van a heredar y enfrentar esta misma problemática, de la cual ellos son parte activa o pasiva, consciente o inconsciente; y serán parte de la solución o del problema.

La semana pasada recibimos a una delegación de estudiantes de la USMA que se están organizando para celebrar talleres y recorrer el país, con el fin de despertar la conciencia entre los jóvenes en el sentido de que ellos son CIUDADANOS, NO CLIENTES. Esa iniciativa es alentadora y el Tribunal los va a apoyar porque es la mejor inversión que se puede hacer.

Una anécdota muy interesante que ocurrió en la competencia de Cayucos que nosotros patrocinamos todos los años, En la carrera juvenil que es la más codiciada, el famoso cayuco Chava, que estaba defendiendo su título, ganó ampliamente, pero fue inducido a un error por haber pasado indebidamente una boya, pero no fue de manera deliberada para hacer trampa, sino que fue inducido por el que iba guiando la lancha.  El hecho fue que lo descalificaron porque había violado el reglamento; y de primero, Chava quedaba de tercero.  Cuando a mí me tocó entregar el premio y fue anunciado por los organizadores del evento, los que llegaron de segundo, que eran los muchachos del cayuco  Diablo, se presentaron allá y rehusaron recibir el premio.  Dijeron: No señor, este premio le corresponde a Chava; y nosotros no vamos a recibir ese premio, e invitaron a los miembros del cayuco Chava, a que fueran allá, y ellos le dieron su premio al cayuco Chava.

Eso a mí me impactó en una forma tan profunda,  porque el “juega vivo” no estaba allí en estos muchachos.  Ellos querían ser honestos y transparentes en ese proceso de competencia deportiva, y por supuesto, que todos   los presentes que estaban ahí, le pregunté a Papito Vásquez, que uno de sus hijos era el “pacer” de Diablo, si ustedes como padres tuvieron algo que ver con esto, y me dijo: No, no, fue una iniciativa total de los muchachos. 

Creo que nuestra juventud tiene principios, lo está demostrando.  Esta es una anécdota que quería compartir con ustedes porque creo que lo positivo hay que compartirlo, y esta clase de mensaje que nos dan los muchachos.

Finalmente, creo que podemos sentirnos confiados en que todos los involucrados en este patrocinio, directa o indirectamente, hemos reaccionado oportuna y positivamente a ese primer mensaje de los jóvenes en el 2009, que debemos interpretar como un llamado de atención, y que en mayo del 2014, podremos anunciar al país, con mucho orgullo y satisfacción, que nuestra juventud ha decidido pensar sobre lo que les está pasando, al hacerle frente a este reto y volver a participar activamente, regresando a los niveles normales de participación creciente que venía demostrando en los procesos electorales anteriores. ¡Y este concurso habrá sido el factor determinante!

 

Muchas gracias.

Panamá 20 de marzo de 2013