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10.07.12 15:43 Antigüedad 5 meses

Intervención del magistrado Gerardo Solís, en el Colegio Nacional de Abogados, el viernes 6 de julio de 2012, en el congreso de Politólogos.

 

El Tribunal Electoral siempre se siente complacido de hacer un aporte, por incidental que sea, al perfeccionamiento y desarrollo del humanismo en nuestro país.

 

Hace escasa una semana, en un acto de desarrollo también  de humanismo incidental como este, me solicitaron que dijera unas breves palabras sobre el estado de la situación que  estamos viviendo, y el futuro que veíamos para nuestro país. 

 

Pienso que más que hacer una charla o dictar una conferencia, en donde se contengan dogmas, lo más importante es dejar una inquietud que quede en la mente de ustedes, que son quienes están estudiando la política de nuestro país, y cómo vivir mejor. 

 

No quisiera comenzar hoy sin hacer referencia a un incidente que me acaba de ocurrir esta mañana.  Al entrar, uno de los participantes  me obsequió  un libro “La rebelión de Atlas”, y en el mismo acabo de leer dos extractos que me parecen importantes y muy puntuales: 

 

“El ser humano es un ser heroico con su propia felicidad como el propósito moral de su vida, y la razón como su único absoluto.”  Y más adelante también leí que “el único sistema auténticamente humano es aquel en el que nadie puede obtener nada de nadie, y ningún valor de los demás, recurriendo a la agresión o a la fuerza física.” 

 

Me parecieron  dos citas fundamentales para este evento, porque este espacio donde nos encontramos nosotros, es ideal para desarrollar nuestra democracia, para conversar de ella, como una forma de convivencia entre seres humanos libres y solidarios, entre congéneres iguales, y recalco: “congéneres iguales”.  Este debe ser un tema fundamental de estudio de nuestra política.

 

¿Tenemos nosotros los panameños, realmente una democracia que se desarrolla con el propósito de vivir libres y ser solidarios entre congéneres iguales?  Dejo esa pregunta, porque me parece que los resultados electorales están demostrando que no hay igualdad entre los géneros en el proceso de elección.  Me parece que no estamos aprovechando como sociedad un aporte que pueden hacer las mujeres en la política. 

 

La piedra angular sobre la que está construida nuestra democracia, como  dijo Milton Henríquez en una presentación que auspició el Tribunal Electoral, sobre “Reflexiones democráticas” tiene que ver con una expresión muy puntual que tenemos en la Constitución": la República. La República implica una idea noble de separación de poderes. Si nosotros entendemos que para vivir en  esta democracia debemos tener una separación clara y bien delimitada entre los tres órganos del Estado, podemos nosotros avanzar y evolucionar hacia una democracia que nos lleve a la felicidad que todos queremos.   

La Humanidad tiene derecho a asombrarse, la Humanidad tiene derecho a sorprenderse por aquellas cosas que le indignan. Cuando la Humanidad percibe algo tiene derecho a expresarlo, y como tal, entiende y se despierta -porque el asombro nos despierta- ante el asombro que nos llama la atención. Nuestra democracia, apenas evoluciona a casi un cuarto de siglo, es un bebé, y está en un proceso de aprendizaje, necesita algo que requiere todo sistema para funcionar. Cualquier sistema que está andando requiere mantenimiento, requiere cuidado, ahora es el momento en que como sociedad debemos dar mantenimiento a nuestra democracia.

 

La democracia requiere cuatro elementos fundamentales: actores, instituciones, procesos y cultura.  Los actores son fundamentalmente los partidos políticos; lo dijo Su Eminencia, el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga: 1.- Tenemos que entender que los partidos políticos son esenciales para la democracia, no podemos demonizar a los partidos políticos, tenemos que mejorar a las personas que participan en los partidos políticos para producir una mejor democracia. 2.- La sociedad civil, sin sociedad civil que tiene derecho a participar en el proceso democrático, no vamos a conseguir una buena democracia.  Y bien aclaraba Su Eminencia, el Cardenal que no es sinónimo la sociedad civil con  las ONG.  Las Organizaciones No Gubernamentales están constituidas con un propósito y fin altruista sin fines de lucro, no es sinónimo.  La sociedad civil no está organizada formalmente, y dentro de la sociedad civil, no le tengamos miedo, están los grupos y las fuerzas de presión.  Las fuerzas vivas forman parte de los actores fundamentales de la democracia. 

 

Otro elemento fundamental para tener una democracia son las instituciones: el Órgano Judicial, el Órgano Ejecutivo, la Asamblea, el Tribunal Electoral, y ¡ojo! que tenemos una democracia funcionando por veintidós años porque al menos, hemos tenido dos  instituciones que han desempeñado su rol como debe ser, y hay que reconocérselo:  el Tribunal Electoral y la Policía.  La Policía durante los procesos electorales ha entendido que está subordinada al mandato del Tribunal Electoral.  Debemos cuidar nuestra democracia, y que siga siendo así. 

 

Otro elemento fundamental son los procesos. Si nosotros tenemos solo actores e instituciones y no tenemos procesos claros, no vamos a tener una democracia que se desarrolle para el beneficio de la sociedad. ¿Y cuáles son los procesos? Los procesos de toma de decisiones. Para darle legitimidad a las nuevas autoridades, a los gobiernos, tenemos un proceso electoral.  El proceso electoral en Panamá ha venido perfeccionándose gracias a una institución que es admirada en el continente, que es la Comisión Nacional de Reformas Electorales.  Esta comisión reúne a los partidos políticos, reúne a la sociedad civil, a los rectores de las universidades, a los gremios empresariales, a los sindicatos obreros, a las ONG, a la Comisión de Justicia y Paz que coordina al Foro Ciudadano, y en pie de igualdad en esa Comisión, con argumentos, se delibera y se debate cuando las mentes están frías, cuando los apasionamientos han pasado, justo seis meses después de la elección, se debate durante un año qué es lo que podemos mejorar de nuestra democracia.

 

Esa ha sido la tradición, esa es nuestra cultura y así hemos presentado a la  Asamblea para debate un proyecto de reforma electoral; y la Asamblea, respetando su derecho constitucional, ha introducido modificaciones.  Tenemos que estar cuidando que no se introduzcan modificaciones que  nos lleven a retroceder.  Este es un tema fundamental que nosotros como sociedad tenemos que tener pendiente.  En el Órgano Ejecutivo tiene que haber un proceso de debate cuando el Gabinete toma decisiones.  Igual en la Asamblea.

 

La sociedad hoy día no tiene que actuar como actuaba la sociedad de antes, que se tenía que reunir físicamente en un lugar para expresarse.  La sociedad de hoy se puede reunir a través de las redes sociales y comunicarse cuáles son sus sentimientos, cuáles son sus deseos, hacia dónde quiere evolucionar.  Quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones, tienen que tomar en cuenta ese debate parlamentario que se da en las redes sociales, para estar seguros  que las leyes que se van a hacer tienen legitimidad de origen, porque la ley que no es legítima porque la sociedad no la considere buena, no será obedecida y no se hara cumplir, ni siquiera con el uso de la fuerza. 

 

Y finalmente, para perfeccionar una democracia tiene que haber cultura.  ¿Tenemos nosotros una cultura democrática o no?  Esa es la gran interrogante, y yo creo que ustedes aquí como  estudiosos de la política, pueden llegar a una conclusión.  Durante toda nuestra  historia republicana parecía haber una especie de cratofilia, parecía haber una especie de amor por el poder mismo.

 

Analicen ustedes el comportamiento de los políticos.  Pero, a partir de 1990 para acá, hemos ido evolucionando hacia una especie de convicción social,  de que todos los panameños podemos ser no solo activistas de la política si no también participes de la política.  Hay muchos jóvenes que  creen que son activistas y que, por ser activistas están participando, ¡No!  El activista es alguien a quien pueden estar utilizando sencillamente para propósitos específicos de  pegar pancartas, de hacer bulla, de manifestarse, Eso es un activismo, pero no es necesariamente participación; participación es aportar. 

Por eso decía que nuestra sociedad está perdiendo un aporte fundamental de las mujeres, porque las mujeres no tienen la oportunidad de participar con plenos derechos; sí están representadas, porque los diputados en la Asamblea representan a los hombres y a las mujeres, pero las mujeres no están presentes en el momento  de toma de decisiones, no están en la Asamblea.

 

Tenemos que hacer algo para que la participación de la mujer aumente.

 

Nuestra sociedad en un sistema autorregulado por sí mismo, que genera correctivos propios, que se va a  enrumbar cuando hay una presión externa o interna  que la va sacando de su azimut.  En política, lo saben ustedes, así como en el poder hay una máxima: “No se producen vacíos”, hay un refrán popular muy sabio.  “El que se fue de su villa, perdió su silla”  Significa que cuando se produce un vacío, se llena.  Igual ocurre en el poder.  Si nosotros como sociedad, percibimos que se van desdibujando los límites que van separando los diferentes órganos del Estado, la sociedad entenderá que ese traslape, puede producir una amalgama poderosa que no va a tener contrapeso.  Los límites, tal como nos hablaba Milton Henríquez en su análisis en la República, implican la separación de los poderes, porque tiene que haber pesos y  contrapesos, y si falta el contrapeso, hay un vacío, y ese vacío lo va a llenar alguien, lo va a llenar uno de los actores fundamentales de la democracia, lo va a llenar la sociedad.  La sociedad va a despertar y va a empezar a participar.  Esa es una realidad.

 

En Panamá hemos logrado lo que llamamos “gobernabilidad”  pero cuidado con lo que deseas, porque lo que deseas lo puedes conseguir.  Cuando los gobiernos obtienen gobernabilidad pueden hacer lo que les da la gana. 

 

¿Qué es gobernabilidad?  La posibilidad de hacer, es un concierto sano que se da entre las instituciones que tienen la posibilidad de gobernar, pero cuando ese concierto se da y se desdibujan los límites, entre uno y otro, y se da una amalgama absolutista, entonces, el poderoso empieza a hacer lo que le da la gana, y  al hacer lo que le da la gana, se olvida de los que le mandaron, de los que le dieron un mandato. En ese momento puede haber un proceso de ruptura social importante, que todos lo conocemos y lo hemos visto en muchas  sociedades. 

 

¿Cuál es el siguiente paso que debemos dar después de lograr gobernabilidad?   Es la gobernanza, es el buen gobierno, ese debe ser el propósito de la gobernabilidad.  Gobernanza no es nada más que buenas prácticas, y dentro de las buenas prácticas está el proceso de la toma de decisiones, en donde todos los actores participan en pie de igualdad, con una democracia deliberativa, de argumentos para lograr consensos.  Ese es el propósito fundamental. 

 

Si nosotros no nos encaminamos en esa dirección, si no escuchamos lo que la sociedad desea, podemos estar seguros de algo, al que no lo escuchan, grita; y cuando la sociedad grita, se oye alto y claro.

 

Muchas gracias.