“Conferencia magistral Más transparencia, mejor gobierno, a cargo del licenciado Alejandro Ferreiro, Consejero de la Secretaría de Transparencia de Chile”.Muy buenas tardes.Es para mí un placer y un honor poder estar acá,  invitado por el Tribunal Electoral.  Quiero agradecerles a sus magistrados, a Pauline Jácome.  Agradezco la presencia del señor embajador de Chile en Panamá, también, y es un agrado poder exponer ante ustedes, luego de la maciza presentación de Carlos.El objetivo de esta disertación, y espero conversación posterior, es subrayar, disertar la importancia esencial de la transparencia para el buen gobierno; identificar los beneficios, pero también los obstáculos y reconocer que, si bien la ley es importante, es solo el primer paso, y la eficacia transformadora de la transparencia depende también de un conjunto de elementos culturales, institucionales y de apoyos políticos transversales que no suelen acompañar necesariamente a las leyes adecuadas.  Es decir, la ley importa, pero no basta.Yo recuerdo alguna  vez, escuchando una  disertación de un filósofo norteamericano que decía: si usted tiene una duda respecto del carácter ético de lo que está haciendo, piense que su hijo lo está mirando.  Si lo que usted está haciendo soporta razonablemente bien la mirada de su hijo, entonces sígalo haciendo.  Si usted piensa, sin embargo, que ese hijo va a tener dudas, usted va a tener que darle explicaciones incómodas, deténgase.En rigor, el juicio de las personas que nos importan es determinante respecto a las propias conductas, y en democracia, a los funcionarios públicos la opinión que realmente les debiera importar es la opinión de las personas, de los ciudadanos.  Son sus mandatarios.  No estamos para servir intereses propios sino de la ciudadanía, y por tanto, la opinión determinante respecto de la probidad de nuestra conducta es la que los ciudadanos puedan tener respecto de lo que hacemos. Allí está el carácter esencialmente disciplinante de la transparencia.  ¿Es aquello que estamos haciendo, susceptible de pasar sin traumas el examen crítico de la ciudadanía bien informada?  Si es así, entonces, ¡adelante!Pero, ciertamente, debo propiciar las condiciones para someter nuestras conductas a ese examen, y ahí está la importancia de establecer un régimen de transparencia  para que ese juicio de la ciudadanía respecto de lo que hacemos, pueda efectivamente  manifestarse.Tenemos en América Latina hoy día, una ley modelo que la propicia la Organización de Estados Americanos  y que de alguna manera rescata las mejores prácticas de las legislaciones que se han ido adoptando en los últimos tiempos.  Tenía razón lo que decía Carlos. Cuando en Panamá se dictó  esa ley, no había ninguna legislación de habla hispana a la cual poder recurrir para encontrar un modelo, por ejemplo.  En el 2002 no había nada.A mí en Chile, me tocó en los años 94 y 95 elaborar un proyecto de ley que no prosperó porque en el Parlamento no había disposición para tramitarlo.  Esa propuesta se hizo sobre la base de la legislación canadiense, aquí se trabajó sobre la norteamericana.  Uno buscaba en España y en España no había nada.  Y todavía no la hay.  Hay una ley que está dando vueltas, creo que se acaba de aprobar, pero todavía no termina de instalarse ni siquiera en España.  Una legislación en forma sobre esta materia.  En Panamá, después Méjico y hoy día es un estándar en América Latina casi sin excepción la existencia de legislaciones de  transparencia.Esto es importante, en diez años hemos logrado por lo menos, tener la percepción unánime de los parlamentos, en orden  a que esto es importante y contamos con un marco normativo adecuado.  Y por tanto, parece que la idea de la transparencia ha llegado para quedarse, y parece ser tan invencible como un ejército de acuerdo con lo que habría dicho Víctor Hugo.  Pero es más fácil enarbolar la bandera de la transparencia, que asumir efectivamente sus costos y ya veremos que no podemos nunca subestimar las dificultades prácticas que tiene de instalar esta cultura de manera efectiva, y lo tenemos que hacer porque no hay mejor desinfectante que la luz solar, ni mejor policía que el alumbrado público.  La disciplina de la transparencia es inigualable.Mi objetivo es poder entonces precisar en el diagnóstico, los beneficios y los obstáculos, las condiciones  para la instalación eficaz de una legislación de transparencia y el derecho de acceso a la información de estas condiciones, las político-sociales, luego las institucionales, y veo que, tengo que ser rápido con esto porque no tenemos demasiado tiempo.Permítanme partir con estos ejemplos.  Yo sé que este no es un buen ejemplo para Panamá porque ustedes tienen una temperatura alta y calurosa todo el año, y por tanto, el vestuario de ustedes no cambia demasiado.  Pero el país de donde yo vengo, Chile, hay estaciones muy marcadas y hay grandes diferencias entre el invierno y el verano, en la temperatura y en el vestuario.Entonces, en el invierno están los gimnasios vacíos, nadie va al gimnasio.  Y los gimnasios hacen grandes ofertas: 2 por 1, 3 por 1, “Pague poco y tenga doce meses garantizados”.  Y uno se pregunta por qué.Llega la primavera  y está todo el mundo en el gimnasio y la matrícula se agota y suben los precios.  ¿Será que acaso descubrimos súbitamente en primavera y en verano, los beneficios para la salud, que supone hacer ejercicios, o hay otra cosa?Bueno, lo que hay efectivamente es otra cosa que no es muy virtuosa, pero es muy real y muy práctica.  Cuando sabemos que vamos a estar ligeros de ropa, tratamos de vernos bien, y cuando tenemos la certeza de que las ropas anchas y pesadas van a esconder aquello que quisiéramos esconder, entonces no tenemos la mayor intención de vernos bien.Pues bien, la transparencia en la función pública es la primavera permanente, es la certeza de que vamos a ser observados, es el estímulo intenso para vernos bien, es el motor para el mejor desempeño, porque sabemos o tenemos altas expectativas de que vamos a ser observados por la ciudadanía.  Recordemos la metáfora: “Por el equivalente del hijo nuestro que va a estar opinando respecto de la pertinencia y de eticidad de nuestra propia conducta. “Esto es probablemente un ejemplo muy gráfico, aplica más cuando hay diferencia de temperatura, perdónenme que la traiga aquí a Panamá, pero revela el efecto disciplinante, la potencia que tiene la transparencia para morigerar conductas, para cambiar  conductas, para hacer que el desempeño de los funcionarios públicos sea mejor. Son los mismos funcionarios, los de otoño y los de primavera, pero se comportan distinto . ¿Por qué?  Porque cambia la expectativa de escrutinio social.  Cambia la probabilidad de ser observados, cambian los estímulos y los incentivos para vernos bien.Los beneficios de la corrupción son bastante obvios.  Hay una clásica fórmula de un profesor norteamericano que dictaba clases en Sudáfrica, Robert Klickhart, quien decía: Corrupción es igual a Monopolio más Discrecionalidad menos Transparencia.  Esta es una fórmula más o menos mecánica, admite matices, pero lo que él decía es que “la corrupción es inversamente proporcional, por cierto, a la transparencia”.Las malas prácticas como bien se decía, no ocurren a la vista del público.  Yo no quiero aquí hacer otros ejemplos que puedan ser un poquito impresentables en una conferencia, pero hay cosas que uno hace en privado que no hace en público.  Y lo que necesitamos entonces, es que todos nos comportemos en la función pública, de un modo que soporte la observación de terceros.Hay una clara correlación entre transparencia, calidad de las instituciones y desarrollo económico.  No es clara, sin embargo, la causalidad.  Si el desarrollo conlleva transparencia o la transparencia conlleva desarrollo, pero es sintomático que en la lista de los 20 países más competitivos del mundo, y  los 20 países más transparentes del mundo con menos corrupción de acuerdo con los indicadores de Transparencia Internacional, haya coincidencia en general en los últimos años, entre 16 y 17. Hay dos o tres excepciones, pero en general, se acompañan, van de la mano la competitividad económica y la falta de corrupción y predominio de la transparencia en la función pública.Pero, transparencia a su vez es un medioambiente, un ecosistema en donde es posible ejercer el resto de los derechos que las personas tienen frente al Estado.  ¿Cómo ejerzo yo mi derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, o a la seguridad pública si no tengo acceso a la información básica acerca de lo que el Estado hace y nos ofrece  en estos ámbitos?Cuando hay un nivel de soluciones, ¿cómo las ejerzo, cómo soy ciudadano activo si carezco de información, cómo propiciar la igualdad ante la ley, evitar que las licitaciones públicas sean inadecuadas o corruptas, cómo estimular las actuaciones permanentes en las funciones públicas si carecemos de acceso a la información?Eso tiene que ver entonces con las condiciones para el ejercicio de otros derechos también. Mayor legitimidad y credibilidad en el aparato público.  La confianza en las instituciones tiene que ver con el conocimiento que tengamos de ello.  No hay peor caldo de cultivo que el rumor malintencionado, que se alimenta de la desinformación.  Yo soy de aquellos que piensa, quizá por ingenuo, que los gobiernos y los funcionarios públicos en general actúan mejor de lo que las personas suelen creer.  Pero en la desinformación cunde el rumor.  En la desinformación, yo lleno el vacío informativo con la peor opinión, con el peor prejuicio, con el rumor malintencionado.La información que combate el rumor, que elimina la desinformación debiese conllevar a una mejoría en la confianza en las instituciones, porque conoceremos la verdad, y esa verdad a su vez se transforma por el efecto disciplinante de la transparencia, porque hay incentivos para hacer las cosas bien, como decíamos antes.  Mejora imagen  y reputación internacional del país, los indicadores internacionales, los ranking internacionales.Podemos discutir su metodología, pero se observan, se evalúan, son parte de lo que los clasificadores de riesgo e inversionistas internacionales consideran.La democracia es participación, y no puede haber participación sin información, por tanto, la solidez, la raigambre de la democracia tiene que ver con esto de  una manera absolutamente determinante.Ayuda la educación cívica, por tanto, el conocimiento que tengamos de la función pública.Algunos obstáculos, porque esto se declara fácil, esto que estoy diciendo yo lo dicen todos en todas las campañas políticas, pero otra cosa es con guitarra como decimos en Chile,  otra cosa cuando nos toca efectivamente, ya no disfrutar de los beneficios de la transparencia, sino soportar eventualmente los costos circunstanciales de entregar información que no quisiera entregar.Hay obstáculos, y los mismos que ganan las elecciones prometiendo  transparencia, suelen encontrar  razones para emitir decretos como los que señalaba Carlos hace un tiempo.La falta de rendición de cuentas propias de la opacidad le conviene a la gente, le conviene por cierto, a quienes no están en forma, a los que prefieren esconder las impropiedades del físico propias de los gimnasios que hablábamos antes.La transparencia no es lo mismo que la propaganda; la propaganda es lo que ha ocurrido históricamente en los flujos de información del Estado a los ciudadanos, es decir, yo entrego la información que te quiero entregar, aquella que me conviene, aquella que resulta útil a mis propósitos, aquella que es conveniente políticamente.  La transparencia constituye la entrega adicional de aquella información que le resulta incómoda al poder, y por eso, para seguir con los ejemplos de los gimnasios, la transparencia es como los abdominales, si no duelen, no sirven, la transparencia tiene que incomodar porque si no, se transforma  en el  equivalente de la propaganda.  Si lo que fluye a la ciudadanía es exactamente  lo que las autoridades y los funcionarios naturalmente hubiesen querido que fluya, no hay diferencia alguna respecto del régimen anterior en que la transparencia era una concesión graciosa del soberano a los súbditos.Cuando hablamos de derechos ciudadanos frente al Estado, es el derecho de exigir la información que le corresponde a los ciudadanos, pero que les resulta muchas veces  incómoda entregar a la autoridad.  Por eso, la transparencia y sus órganos garantes serán incómodos para el poder político, y por eso el poder  político tendrá interés en colonizar adecuadamente a los órganos garantes o en reducir su efectividad, para impedir el ejercicio propio de su función garante generen esa incomodidad política de la que hablábamos.Por eso, la importancia de  tribunales de justicia independientes,  respetados, con “potestas” pero con “autóritas” también, con poder pero con ascendientes, con legitimidad, con credibilidad pública y órganos garantes como el IFAE mejicano , diré como el Consejo de la Transparencia chilena que no se encarguen solo de resolver controversias, sino que potencien esta cultura, porque, entre otras cosas, y perdonen que me salga un poquito de la estructura de la presentación… ¿Por qué una ley puede caer en desuso? O puede ser vulnerada con cierta impunidad política a través de un decreto o a través de disposiciones de las Cortes que no satisfacen ni su letra ni su espíritu. Porque finalmente, hay una sociedad tolerante de aquello, porque finalmente hay una sociedad a la que no parece importarle demasiado que ocurra aquello.  Y eso tiene que ver con la deficiente difusión pública de la importancia del tema.Nada preserva mejor el ecosistema de la transparencia, garantiza mejor su proyección y disminuye los riesgos de la contrarreforma hacia la opacidad, que sostener la transparencia sobre la base de la raigambre social, de la defensa de la ciudadanía, de la comprensión por parte de la gente que es su derecho y no una cuestión jurídica propia de elites.  Cuando eso ocurre, más de algún político sentirá la tentación de revertir los avances  y de hacerlo con cierta impunidad política. Esa impunidad desaparece cuando la gente toma el derecho en sus manos, lo siente propio y no está dispuesta a que se lo arrebaten más.¿Qué problemas tenemos con transparencia, también?  Voy a poner un ejemplo en el caso chileno.  Tenemos una muy buena  ley, creo yo, que nos permite acceder a la información que obra en poder del Estado, pero la pregunta es: ¿y qué información obra en poder del Estado? ¿Dónde está definido el stock de información que el Estado debe mantener , dónde está regulada la generación de información, dónde está identificado el archivo con toda la información disponible?Entonces, cuando eso no está claro, cuando arrastramos una herencia de mala gestión documental histórica, cuando los documentos se pierden; los que están en formato físico por la humedad, por los terremotos, porque se los comen  los ratones, y los que están en formato electrónico porque no quedaron digitalizados de una manera  que puedan ser leídos   por los sistemas actuales, entonces es muy fácil para los gobiernos argüir que no pueden  cumplir con la obligación de entregar la información porque la información no existe.  Y en ocasiones, la respuesta es cierta  revela una realidad, la información se ha perdido.Porque hemos sido en América Latina, y en Chile, no sé la situación panameña, pero muy descuidados históricamente en la preservación de la información histórica.  Y cuando se pide la información, se alega la inexistencia, y frente a la inexistencia, no hay debate jurídico que hacer, no hay causal de reserva que se invoque, no hay juez que pueda pensar lo contrario,    nos enfrentamos “al peso muerto de la fuerza mayor”, la imposibilidad de revertir una alegación de inexistencia.  Por eso, es esencial para una buena ley de transparencia, formalizar la gestión de archivos, garantizar claridad respecto de cuál es la información que se genera, cómo se preserva, cómo se ordena,  para que tengamos un buen derecho de acceso a la información, pero sobre todo un buen conocimiento del universo de la información respecto de la cual efectivamente tenemos derecho.La ley es necesaria, pero no es suficiente, lo decíamos.  Hay que vencer esta secular cultura del secreto; convicciones de liderazgo político, apoyos políticos transversales.  No conozco otra ley que haya sido dictada desde el Parlamento con la omisión del Ejecutivo, como la panameña, me parece bien sorprendente.  Es casi el ejemplo al revés, uno debiera tener al Gobierno y a la oposición.  Aquí afortunadamente se produjo la convergencia suficiente de voluntades para aprobarla unánimemente en la Cámara, pero aparentemente el Ejecutivo tenía en su oportunidad, alguna reticencia.  Siempre la transparencia va a ser susceptible de transformarse en un arma, una munición política de las oposiciones contra los gobiernos. Cuando eso ocurre, retrocedemos.  Esto es mirado con perspectiva a largo plazo, con perspectiva transversal y de Estado.Solo los apoyos transversales permiten crear instituciones fuertes para que la transparencia se pueda aplicar duela lo  que duela, siempre y en toda circunstancia.  La transversalidad en la política pública transparencia  es esencial para que esto prospere.Hay que capacitar a los funcionarios y a  los ciudadanos.  Muchos funcionarios no conocen la ley, o les molesta la ley.  Es más trabajo por el mismo dinero.  ¿Por qué tengo que entregarle  información a quien lo pide, esa persona está molestando con la información que pide.  No siempre los funcionarios tienen conciencia de la importancia esencial para la democracia que esto tiene; la capacitación de funcionarios y de ciudadanos es importante, campañas de promoción y difusión al público. Una autoridad garante con prestigio, recursos y facultades, y una actitud vigilante de la prensa y de la sociedad civil.Todos estos son los elementos, creo yo, que generan el sustento social para que finalmente esto prospere.Algunas conclusiones:Transparentar la función pública es devolver finalmente  a los ciudadanos lo que siempre les perteneció a ellos.  Aquí no hay ninguna concesión graciosa, no hay ninguna derivación de lo público hacia los ciudadanos, ¡no! es el reconocimiento de lo que siempre les ha pertenecido a los ciudadanos.  Este rezago histórico de falta de comprensión de la importancia de la transparencia en América Latina, puede tener que ver con nuestra  historia de  colonia, en donde lo público era de un monarca.  Entonces, efectivamente  en los tiempos en que el soberano era un monarca, los asuntos públicos eran de los  gobernantes.  Pero en épocas democráticas, esto se acaba y nos demoró ciento ochenta años más o menos, darnos cuenta demasiado tarde.Esto es como las políticas públicas en materia de transparencia, nunca hay que darlas por establecidas, siempre son más frágiles de lo que uno cree.Lo que he dicho, política transversal y de Estado, esto no puede ser concebido como una política de un sector en contra del otro, la sustentabilidad de largo plazo depende de un  apoyo nacional en materia de transparencia.Sociedad civil y medios de comunicación como factores claves para la interrelación  y preservación del derecho a la información.Yo les quiero contar una anécdota.  En el año 95 se presenta un proyecto  de ley al parlamento chileno y los parlamentarios del gobierno de entonces dijeron: oiga, cómo se les ocurre, estamos en la transición hacia la democracia, es muy peligroso someter al Estado frágil, democrático, nuevo, a los riesgos de la  observación social .  La gente de la oposición de entonces, vinculada al gobierno de Pinochet decía: no, no, esta ley es obviamente  para hacer luz sobre las cosas del gobierno anterior, se produjo una curiosa convergencia, todos estaban con contra de la ley de transparencia del año 95 en Chile.  Me tocó ir a un medio de comunicación a pedir apoyo para tratar de generar desde la sociedad civil, un movimiento en esta materia.  La prensa en ese momento no consideró que esto fuera importante.El cambio cultural que hemos vivido en América Latina en los últimos veinte años es formidable, pero no es suficiente.  Pero, por Dios, que estamos mejor que hace veinte años.  Hoy día no hay ningún medio de comunicación que pudiera permitirse la pasividad que tuvieron entonces  los medios chilenos respecto a la importancia de una ley de transparencia.  Y nunca se puede uno contentar con la ley aprobada, no solamente porque corresponde implementarla, sino porque hay riesgos de contrarreforma.Los poderes públicos cuando comienza a doler ese abdominal, cuando comienza el problema de demostrar lo bochornoso, porque hay algunas autoridades que consideran que es una  causal de reserva de la información el escándalo público que propician.  Pues no, precisamente el escándalo público que propician, no afecta la seguridad del Estado, lo que afecta la seguridad del Estado es tener gobernantes que están dispuestos a propiciar la opacidad de conductas escandalosas.Pero en fin, como esa lucha política es permanente, la voy a tener que bajarla nunca, y hay que hacerse de aliados en la sociedad y transversalmente en todos los sectores políticos..  Hay riesgos de no implementación de las leyes y hay riesgos de contrarreforma de las leyes que se implementan.¿Qué hemos logrado intentar en Chile? ¿Qué hemos logrado hacer en Chile? Meter a la opinión pública, trabajar con los medios de comunicación, tratar de aparecer en los medios de comunicación y hacer “ruido” con estos temas para disminuir el riesgo de contrarreforma.  Y hay artículos que se publican, y es un tema que ha adquirido cada vez más difusión pública, y por tanto, la relevancia social, aún insuficiente, por lo menos ha aumentado a niveles tales que disminuye el riesgo de contrarreforma o de irrelevancia del tema en la sociedad.El Consejo para la Transparencia, que es la institución donde yo trabajo, ha entendido como parte fundamental de su tarea, difundir esto a los ciudadanos y a los funcionarios públicos.  Cursos a lo largo del país, cápsulas educativas por la Internet, cursos sobre cómo hacer solicitudes sobre protección personales, convenios con los municipios.  En definitiva, hemos intentado evangelizar y recorrer Chile en torno a este tema. De un modo que probablemente  un tribunal de justicia jamás va a hacer.  Por eso es por lo que puede ser un tribunal de justicia suficiente para resolver un conflicto sobre la pertinencia o no de entregar la información.  Pero los tribunales de justicia no son órganos capaces de promover y difundir una cultura de transparencia,  y esa es la ventaja adicional que tiene un órgano garante.  Aquí entiendo la tarea que corresponde parcialmente al Defensor del Pueblo o a las autoridades de transparencia.Pero, insisto, la solidez de la transparencia, las condiciones sociales para impedir la contrarreforma, tienen que ver con el arraigo social de esto, y el arraigo social se siembra y se potencia con actividades concretas, porque de otra manera, la sociedad lamentablemente revela más apatía que la que uno quisiera.  Órganos garantes dotados de poderes, pero también de prestigio, con poder para resolver controversias, para difundir el conocimiento de la ley, con suficiencia de recursos económicos, técnicos y humanos, ojalá conformado por personas que le merezcan a la sociedad, respetabilidad, credibilidad, etc. con un sistema de nombramiento de las personas que están allí, que genere la participación de todas las fuerzas políticas y ojalá filtre a las personas más calificadas.Esta pantalla es bien grande, pero parece que fuera suficiente para algunas cosas que se me han quedado colgando.  Supongo que no se han perdido nada importante, pero la presentación va a quedar disponible para que el Tribunal la pueda mostrar completa en alguna ocasión.Coordinación entre el órgano garante y los gobiernos.  Nosotros tenemos en Chile más de mil  doscientos enlaces que son los encargados  del gobierno y de transparencia que se relacionan con el Consejo con los cuales trabajamos  para capacitar a los funcionarios públicos y para verificar que las solicitudes de información se respondan a tiempo.  Es decir, hay un órgano garante, pero los gobiernos tienen que coadyuvar para trabajar colaborativamente porque esta no es una tarea contra los gobiernos, sino con los gobiernos deseablemente.Recursos.  Una manera elegante de neutralizar a los órganos garantes, es reducirles su presupuesto o negarles los recursos suficientes para funcionar, cuestión que afortunadamente el Tribunal Electoral no ha sufrido, o no tanto como para afectar su capacidad de gestión.  Pero en Chile, cuando comenzamos este trabajo, se nos ofreció una cantidad de millones de pesos, y el primer presupuesto contuvo exactamente un tercio de lo ofrecido,   y ha sido muy difícil avanzar  en materia presupuestaria, y el argumento es: Mire, es que hay muchas otras cuestiones que importan en la función pública y hay que ahorrar recursos, y es cierto.  Pero, la transparencia es demasiado importante para escatimar recursos en la implementación de la política.  No solo para crear los  órganos garantes, sino para crear las condiciones de los funcionarios públicos para poder operar la ley.  Tiene que haber  sistemas de archivo documental como decía yo, que funcionen adecuadamente, gente capacitada en la función pública para que la instalación de la ley y la experiencia ciudadana frente a la solicitud de información sea una experiencia virtuosa. Es difícil decirles a las personas, aquí tiene un derecho, un derecho útil para usted, si  la experiencia concreta de acceder a la información  es tortuosa.Si la información no se entrega oportunamente, si se entrega de modo ilegible,  o si el reclamo para acceder a la información toma demasiado tiempo.  En consecuencia, hay que hacer  fluido  y pavimentar el camino del acceso fácil de la información porque de otra manera va a ser un discurso más o menos estéril el decirle a la gente, este derecho te importa, este derecho te es,  efectivamente, útil.  Hay que capacitar, hay que gestionar los archivos, hay que hacer campañas de difusión masiva y es un error pensar que esto no significa algún costo.  En Chile, la ley se instaló, y a los funcionarios públicos no les significó ningún presupuesto adicional cumplir con ella.  Para ellos fue una tortura, había que hacer mucho más, sin recursos adicionales.Esos son probablemente algunos de  los ejemplos que hay que tratar de evitar para que esta ley cuando se instale o cuando se avance más allá pueda hacerse de manera adecuada.En fin, tenemos una buena ley.  Como dato básico en Panamá, en Chile hoy día es difícil no encontrar referencias porque en América Latina tenemos esta ley modelo que propicia la OEA y hay más de cien países con leyes de transparencia hoy día en el mundo,  en circunstancias que en el año 95 probablemente habría menos de quince.  Ese ha sido el cambio, pero ese cambio está en los códigos, en los boletines oficiales y no necesariamente, de manera efectiva en la práctica concreta de la transparencia.¿Cuáles son los elementos propios de la ley?  Amplitud de sujetos obligados, todos debieran entregar información.  Amplitud de sujetos calificados para pedir información.   Todos tienen derecho a pedir información, no solo los ciudadanos.  Los extranjeros, los menores de edad, las personas privadas de sus derechos políticos por haber sido condenados, incluso, los presos, todos tienen derecho a acceder a la información, porque la información es pública, con prescindencia de la naturaleza de  quien la pide, es pública en sí misma, y por tanto, no puede subordinarse la entrega a alguna particularidad de quien la pida.Transparencia como regla general.  La información que se entrega es la que está en cualquier soporte, no solamente un documento físico, un video, una grabación, incluso, en correo electrónico pese a que el Tribunal Constitucional en Chile desafortunadamente en un retroceso que para nosotros fue muy doloroso declaró que “los correos electrónicos de los funcionarios públicos eran información reservada” porque equivalía a correspondencia privada inviolable.En fin, en casi todas otras  partes del mundo los correos electrónicos de los funcionarios públicos sobre asuntos públicos, son materia pública.  Desafortunadamente, el Tribunal Constitucional